Cuando un festival, una actuación en el espacio público o un evento cultural genera un conflicto, ¿debe adaptarse la actividad cultural a la ciudad o debe la ciudad desarrollar mecanismos que la reconozcan y protejan?
Y, ante estos conflictos, ¿estamos regulando únicamente el ruido o estamos poniendo de manifiesto problemas más profundos de planificación urbana?
En BIME Pro participamos en esta conversación para reflexionar sobre cómo compatibilizar el derecho al descanso, la convivencia y el desarrollo de una actividad cultural imprescindible para nuestras ciudades.