La cultura tiene la capacidad de crear espacios únicos desde los que reivindicar la igualdad de género. Mediante la acción cultural, damos sentido a los ecosistemas en los que convivimos y nos ayuda a encontrar formas de expresar nuestros valores y necesidades comunes, generando unos impactos con gran alcance e incidencia. Los sectores culturales y creativos son escenarios ideales para concienciar, visibilizar y compartir experiencias a través del arte y la creatividad, planteando nuevos itinerarios o actividades por las que fomentar las discusiones sobre igualdad o diversidades.
La cultura y sus actividades han sido tradicionalmente generadoras de espacios críticos y de reflexión, favorecedoras de cohesión y pertenencia. No obstante, resulta paradójico cómo, a lo largo de la historia, se han replicado conductas desiguales y machistas que han relegado a la mujer a un papel secundario en sus procesos.
Según el Anuario de Estadísticas Culturales de 2025, del Ministerio de Cultura y Deporte1, las mujeres son el 58,1% del alumnado matriculado en enseñanzas relacionadas con las profesiones culturales (enseñanza reglada en danza, música, arte dramático y artes plásticas y diseño).
No obstante, estos porcentajes no se replican en la creación y empleabilidad cultural. De manera inversamente proporcional a la formación artística, los hombres ocupan el 53,6% del empleo cultural. Si hablamos de derechos de autor, la diferencia de género en cantidades (euros) repartidas por las entidades de gestión de derechos de propiedad intelectual (SGAE; CEDRO; VEGAP; DAMA; SEDA) según género, es abrumadora. En 2023, del total de dinero repartido por entidades de gestión, solo el 19,5% está destinado a creadoras.
Tal y como menciona Semiramis González2, comisaria independiente y directora artística de las ferias JUSTMAD y JUSTLX, nos hemos rodeado de unas construcciones masculinas y androcentristas de los relatos culturales, lo que ha facilitado la perpetuación de las desigualdades y la exclusión de la mujer en la mayor parte de las esferas socioculturales. Para poder avanzar hacia sociedades más justas e igualitarias, es necesario incorporar a la mujer y los feminismos en los relatos y prácticas culturales.
Desafortunadamente, siguen existiendo espacios, experiencias y realidades en las que las mujeres encuentran mayores barreras para acceder a la cultural, así como dificultades para expresarse en el ámbito de las artes y la cultura. A pesar de los avances que se han podido dar en los últimos años en algunas partes del mundo, sigue pareciendo excepcional encontrar mujeres profesionales de la cultura, que ocupen papeles de liderazgo y de toma de decisiones.
Esta desigualdad se replica en los diferentes manifestaciones culturales y creativas: museos, producciones audiovisuales, industria de la música, artes escénicas, etc. Y esto ya no deja indiferente a las personas que forman parte de este ecosistema. Por ello, son diferentes las acciones y propuestas que se han ido desarrollando desde la cultura para fomentar la igualdad de género en la cultura.
Por ejemplo, en el sector de las artes visuales, cabe destacar el Code of Practice del de Feminist Art Institution3. Con motivo del seminario organizado por tranzit.cz en 2017, se examinaron las diferentes formas de organización de colectivos artísticos culturales que desean ser vistos como feministas, y se desarrolló un código de buenas prácticas. En este sentido, se considera que una institución de arte feminista debería ser autocrítica, y considerar el feminismo como un recurso y una inspiración para su programa. También se apuesta por seguir un sistema de cuotas de género como una solución temporal a la situación de desigualdad y discriminación de las mujeres en las artes.
También desde la industria de la música, cabe destacar la iniciativa Keychange, apoyada por Europa Creativa. Consiste en una red internacional que trabaja hacia una reestructuración de la industria de la música para conseguir la igualdad de género. En 2018, fue presentado su manifiesto ante el Parlamento Europeo en Bruselas, llamando a la acción colectiva e impulsado la igualdad de género en la industria musical a través del reconocimiento, la inversión, la investigación y la educación en materia de música e igualdad.
Una de las prácticas a resaltar en la industria audiovisual, es la iniciativa Puxika Gorria, el Globo Rojo, una propuesta impulsada por CIMA, el Festival de San Sebastian y el colectivo Parenting at Film Festivals. Para garantizar la igualdad de los y las profesionales del cine a través de la conciliación de los y las profesionales del sector audiovisual, se habilitó una guardería en el Museo de San Telmo, con el objetivo de favorecer la conciliación familiar durante la celebración del Festival de San Sebastián.
Las desigualdades por motivos de género continúan siendo una injusticia enmarcada en nuestras sociedades. A pesar de los avances experimentados en las últimas décadas por las mujeres en materia de derechos, reconocimientos y visibilidad, la búsqueda de la equidad entre géneros sigue siendo un reclamo necesario. Si queremos avanzar hacia entornos más sostenibles, responsables y justos, es necesario hacerlo desde una perspectiva feminista e integradora, que tengan en cuenta y pongan en valor las diversidades.
La acción y actividad cultural y artística debe asumir y entender como propio el discurso feminista, dado que ya se trata de un reclamo irrenunciable. Si queremos avanzar hacia modelos de desarrollos humanos más sostenibles y responsables, es fundamental situar el objetivo de la igualdad de género como esencial en la cultura.
[1] Ministerio de Cultura y Deporte (2025) Anuario de Estadísticas Culturales de 2025. https://www.cultura.gob.es/dam/jcr:daa6c0f8-9abb-48a8-8af3-7d54746d6e4a/anuario-de-estadisticas-culturales-2025.pdf
[2] Pont, J. L. P. (2021). Innovación desde el museo: ensayos sobre emergencia cultural.
[3] Feminist Art Institution (2017) Code of Practice https://feministinstitution.org/code-of-practice/